Page 153 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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Harlesden, Salisbury, y creo que me interesa aún
más profundamente porque no parece existir ni la
más remota posibilidad de que yo o cualquier otro
sepamos algo más sobre él. ¿Qué piensa usted?
—Bueno, Dyson, debo decir que creo que ha
conseguido usted rodear a todo el asunto de un
misterio de su propia creación. Voto por la
solución del doctor: Black asesinó a su esposa,
estando con toda probabilidad en un estado latente
de locura.
—¿Qué? ¿Cree usted entonces que la mujer era
demasiado espantosa, demasiado terrible para
permitírsele permanecer sobre la tierra? Recordará
que el doctor dijo que se trataba del cerebro de un
diablo.
—Sí, sí, pero hablaba metafóricamente, por
supuesto. Realmente es una cuestión simple si
usted lo considera solamente así.
—¡Ah!, bueno, puede que esté usted en lo cierto;
pero todavía no estoy seguro de que lo está. Muy
bien, es inútil seguir discutiendo. ¿Un poco más de
Benedictine? Eso es; pruebe un poco de este tabaco.
Decía usted que había estado preocupado por
algo…, algo que sucedió la noche que cenamos
juntos.
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