Page 152 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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una forma u otra, no me gustaba hacerlo, aunque
él era un tipo raro, y me imagino que hubiese sido
mejor. Y luego llegó el doctor y le miró, y dijo que
no podía hacer nada, y esa noche murió estando yo
sentada junto a su cama; y puedo decirle que, entre
unas cosas y otras, perdimos dinero con él, pues la
poca ropa que tenía no valió casi nada cuando la
llevaron a vender.
» Le di a la mujer medio soberano por las
molestias y me marché a casa pensando en el
doctor Black y en el epitafio que ella había hecho
de él, asombrándome ante la extraña idea de que
hubiera sido objeto de un robo. Supongo que tenía
muy poco que temer a ese respecto el pobre tipo;
pero imagino que estaba realmente loco, y que
murió en un acceso súbito de su manía. Su patrona
dijo que una o dos veces que tuvo ocasión de entrar
en su habitación (para apremiar al pobre
desgraciado a pagar su alquiler, lo más probable)
la tuvo en la puerta cerca de un minuto, y que
cuando entró le vio guardar una caja de hojalata en
la esquina junto a la ventana; supongo que estaría
poseído con la idea de algún tesoro fabuloso, y se
creería un hombre rico en medio de toda su
miseria. Explicit y mi cuento se acabó, y, como verá
usted, aunque conocí a Black, nada supe de su
mujer o de la historia de su muerte. Así está el caso
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