Page 195 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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voces son ásperas y no pueden oírse sin temor. Se


            jactan  de  cierta  piedra  llamada  Sesenta  porque



            dicen  que  ostenta  sesenta  caracteres.  Esta  piedra


            tiene un nombre secreto e indecible, que es Ixaxar»


            .



              Me reí de la rara incoherencia de todo esto, que


            consideré  digna  de  «  Simbad  el  Marino»  o  de


            cualquier otro suplemento de las Mil y una noches.


            Cuando vi al profesor Gregg en el transcurso del


            día,  le  conté  mi  hallazgo  en  la  estantería  y  los


            fantásticos  disparates  que  había  estado  leyendo.



            ¡Cuál no sería mi sorpresa al ver que me miraba


            con una expresión del más vivo interés!


              —Realmente  esto  es  curioso  —dijo—.  Nunca


            pensé  que  mereciera  la  pena  leer  a  los  antiguos


            geógrafos, y acaso me haya perdido algo bueno.


            ¡Ah!,  este  es  el  pasaje,  ¿no?  Lamento  tener  que


            privarle  de  su  entretenimiento,  pero  creo



            sinceramente que debo llevarme el libro.


              Al día siguiente, el profesor me invitó a pasar a su


            estudio. Le encontré sentado frente a una mesa, a


            la plena luz de una ventana, escrutando algo muy


            atentamente con una lupa.


              —¡Ay,  señorita  Lally!  —comenzó  diciendo—.


            Quisiera valerme de sus ojos. Esta lupa es bastante


            buena, pero no tanto como la que dejé en la ciudad.





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