Page 196 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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¿Le  importaría  examinar  usted  misma  la  cosa,  y


            decirme cuántos caracteres hay en ella grabados?



              Me entregó el objeto que tenía en su mano. Era el


            sello negro que me había mostrado en Londres, y


            mi  corazón  comenzó  a  latir  más  deprisa  ante  el


            pensamiento  de  que  dentro  de  poco  iba  a  saber


            algo.  Cogí  el  sello  y,  alzándolo  hasta  la  luz,


            verifiqué  uno  a  uno  los  grotescos  caracteres  en


            forma de daga.



              —Yo calculo sesenta y dos —dije por fin.


              —¿Sesenta  y  dos?  ¡Qué  absurdo!  Es  imposible.


            ¡Ah!, ya veo lo que usted ha hecho: ha contado esta


            y  esta  —y  señaló  dos  marcas  que  seguramente


            había tomado yo por letras iguales al resto.


                      —Sí, si —prosiguió el profesor Gregg—, pero


                                             obviamente son rasguños, hechos


                      accidentalmente; en seguida me di cuenta. Sí,



               entonces está muy bien. Muchas gracias, señorita


                                                                                                   Lally.


              Me marchaba ya, un poco decepcionada de que


            me hubiese llamado simplemente para contar las


            marcas  del  sello  negro,  cuando  repentinamente


            destelló  en  mi  mente  lo  que  había  leído  por  la


            mañana.



              —Pero, profesor Gregg —grité, falta de aliento—,


            ¡el  sello,  el  sello!  Por  supuesto  es  la  piedra





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