Page 311 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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enorme luna blanca apareciese sobre una colina y
me mostrara el camino, de modo que volví a pasar
por los montículos y hoyas, descendí al angosto
valle, ascendí a través de los matorrales al lugar de
las rocas grises y, finalmente, llegué a casa.
Mi padre estaba ocupado en su despacho y los
criados no le habían contado que yo no había
vuelto a casa, aunque estaban asustados, y se
preguntaban qué debían hacer; de modo que les
dije que me había perdido, pero no les dejé que
descubrieran el verdadero camino que había
seguido. Me fui a la cama y permanecí despierta
toda la noche, pensando en lo que había visto.
Cuando abandoné el estrecho sendero y todo
resplandecía pese a haber oscurecido, me pareció
todo tan auténtico que durante el camino de vuelta
a casa estuve segura de haberlo visto. Ahora
deseaba quedarme a solas en mi habitación para
alegrarme por cuanto había presenciado y,
cerrando los ojos, fingir que me encontraba allí y
que hacía todas las cosas que habría hecho de no
haberme asustado tanto. Pero cuando cerré los ojos
no me vino la visión, y comencé otra vez a pensar
en mi aventura, y recordé lo oscura y misteriosa
que resultó al final, y temí que todo fuera un
engaño, pues parecía imposible que hubiera
sucedido todo aquello.
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