Page 316 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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huida, bajó a angostos valles rocosos donde el aire


            olía a panteón, y el hombre siguió tras él. Escalaron



            grandes montañas y el hombre escuchó al viento


            bajar  del  cielo,  y  el  venado  siguió  huyendo  y  el


            hombre siguió tras él.


              Finalmente salió el sol y el joven descubrió que se


            encontraba en un país que jamás había visto antes;


            era un hermoso valle atravesado por una corriente


            transparente,  con  una  gran  colina  redonda  en  el



            centro.


              El  venado  descendió  al  valle,  en  dirección  a  la


            colina, y parecía hallarse cansado, pues iba cada


            vez más despacio, y el hombre, aunque también


            estaba muy cansado, empezó a correr más deprisa,


            seguro de que, finalmente, capturaría al venado.


            Pero justamente al llegar al pie de la colina, cuando


            el  hombre  alargaba  la  mano  para  atrapar  al



            venado, éste desapareció bajo tierra; y el hombre


            empezó  a  llorar  porque  sentía  haberlo  perdido


            después  de  una  cacería  tan  larga.  Pero  mientras


            lloraba  descubrió  una  entrada  en  la  colina,  justo


            frente  a  él,  la  franqueó  y  se  encontró


            completamente  a  oscuras,  pero  siguió  adelante,


            pues pensaba dar con el venado blanco.



              De pronto se hizo la luz y pudo verse el cielo, el


            sol  resplandeciente,  pájaros  cantando  en  los


            árboles y una hermosa fuente. Junto a ella estaba

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