Page 307 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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jamás se había visto por esos contornos, tan grande


            como  un  huevo  de  gallina,  y  que  brillaba  y



            centelleaba  como  un  ascua  de  carbón  al  rojo.  Le


            preguntaron cómo lo había obtenido, ya que tanto


            ella como su madre eran verdaderamente pobres.


            Pero  ella  se  rió  y  dijo  que  no  era  un  rubí,  sino


            solamente una piedra roja. Luego, otro día, vieron


            que  llevaba  alrededor  del  cuello  el  collar  más


            hermoso  que  jamás  se  había  visto  por  esos



            contornos,  mucho  más  elegante  que  el  más


            elegante  de  la  reina,  compuesto  de  relucientes


            diamantes, a centenares, que resplandecían como


            las  estrellas  en  una  noche  de  junio.  Así  que  le


            preguntaron  cómo  lo  había  conseguido,  ya  que


            tanto  ella  como  su  madre  eran  verdaderamente


            pobres.  Pero  ella  se  rió  y  dijo  que  no  eran


            diamantes, sino únicamente piedras blancas.


              Y un día fue a la corte llevando en la cabeza una



            corona de monedas de oro puro, eso dijo la niñera,


            que  brillaba  como  el  sol  y  era  mucho  más


            espléndida  que  la  que  llevaba  el  propio  rey;


            además, llevaba esmeraldas en las orejas, un gran


            rubí le servía de broche, y un magnífico collar de


            diamantes centelleaba en su cuello. El rey y la reina


            pensaron  que  sería  alguna  eminente  princesa  de



            un país lejano y descendieron de sus tronos para


            salir  a  su  encuentro;  pero  alguien  les  contó  de

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