Page 320 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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se había perdido el caballo la primera vez, bajo un
roble seco de tronco ennegrecido, y su montura
estaba atada a su lado. De modo que cabalgó hasta
la ciudad y allí contó a la gente lo que le había
sucedido; algunos se asombraron, pero otros
sabían de lo que se trataba. Una vez que todos
habían entrado, la puerta desaparecía para que
nadie más pudiera pasar por ella. Y cuando
estaban todos dentro, reunidos en círculo,
tocándose unos a otros, alguien comenzaba a
cantar en la oscuridad, y otro hacía un ruido
parecido al trueno con un objeto que tenían a
propósito.
En las noches de calma, la gente oía aquel
estruendoso ruido mucho más lejos de la región
salvaje, y algunos, que creían saber lo que pasaba,
solían hacerse una señal en el pecho cuando
despertaban en sus lechos en plena noche y oían
aquel terrible ruido grave, parecido al trueno en las
montañas. El ruido y los cánticos continuaban un
buen rato, y la gente, agrupada en círculo, se
balanceaba de un lado para otro; la canción estaba
en una antigua lengua que nadie conoce ahora, y
la tonada era extraña.
La niñera decía que su bisabuela había conocido,
siendo todavía muy niña, a un hombre que se
acordaba un poco de la canción; luego trató de
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