Page 317 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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sentada una adorable dama, la reina de las hadas,
que le dijo al hombre que se había transformado en
venado para llevarle hasta allí, debido a lo mucho
que le amaba. Luego sacó una gran copa de oro
cubierta de joyas, procedente de su palacio mágico,
y le ofreció en ella vino para que bebiese. Bebió él,
y cuanto más bebía más ansias tenía de beber, pues
el vino estaba encantado. De modo que besó a la
encantadora dama y la hizo su esposa, y
permaneció todo el día y toda la noche en la colina
donde ella vivía.
Cuando despertó se encontró tumbado en el
suelo, cerca del lugar en donde había visto por vez
primera al venado; allí estaba su caballo y sus
perros, esperándole, y al levantar la vista vio que
el sol estaba poniéndose detrás de la montaña.
Regresó a su casa y vivió muchos años, pero jamás
volvió a besar a ninguna otra dama porque había
besado a la reina de las hadas, y nunca más volvió
a beber vino corriente, ya que había probado el
vino encantado.
A veces la niñera me contaba cuentos que había
oído a su bisabuela, que era muy anciana y vivía
sola en una casa de campo en la montaña; la
mayoría de ellos trataban de una colina, donde,
hace mucho tiempo, la gente solía reunirse de
noche para jugar a toda clase de juegos y hacer
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