Page 373 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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apuesto e inteligente en grado sumo.
Naturalmente; pregunté por el niño, pero Arabella
dijo que no estaba en el hotel con ellos. Después de
unos pocos días se pensó que el denso y húmedo
aire de Londres no era muy adecuado al pequeño
Henry, y le enviaron con una niñera a un balneario
en la isla de Thanet, donde se dice que goza de
excelente salud y ánimos.
» Y ahora, señor Last, después de este tedioso
aunque necesario preámbulo, llegamos al punto
que, espero, pueda interesarle. En cualquier caso,
como usted puede suponer, la vida que las
exigencias comerciales obligaron a llevar a los
Marsh, que implicaba viajes casi continuos, habría
sido poco favorable para el desarrollo sistemático
de la educación del niño. Pero, aparte de este
obstáculo, deduje que el señor Marsh sostenía
opiniones muy drásticas en lo referente al desatino
de la instrucción prematura. Me declaró su
convicción de que muchas mentes agudas habían
sido lamentablemente dañadas al verse obligadas
a soportar el sistema de estímulos prematuros; y
señaló que, por la naturaleza del caso, los
encargados de los niños más pequeños no eran los
más sabios e inteligentes.
—Como reconocerá en seguida, señorita Pilliner,
me comentó, los grandes eruditos no enseñan el
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