Page 377 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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No obstante, todavía existían muchas dudas en su


            mente cuando se sentó a comer su pan con queso y



            carne en conserva, y a beber su cerveza en su salita


            de  estar  de  la  tranquila  Mowbray  Street.  Estaba


            influenciado, pensó, por la evidente antipatía de la


            señorita  Pilliner  hacia  el  señor  Marsh,  y  aunque


            aquélla hablaba al estilo del Dr. Johnson, tenía la


            impresión  de  que,  como  una  dama  de  la  propia


            época  del  doctor,  tenía  un  fondo  de  sensatez.



            Evidentemente no confiaba demasiado en el señor


            Marsh.  Sin  embargo,  ¿qué  puede  hacerle  el  más


            astuto  estafador  a  su  preceptor  permanente?


            ¿Darle  cordero  frío  para  comer  u  olvidarse  de


            pagarle el salario? En ambos casos el remedio era


            simple: el preceptor abandonaría rápidamente la


            residencia y regresaría a Londres, y no sería mucho


            peor.  Después  de  todo,  reflexionaba  Last,  nadie


            puede imponer al preceptor de su hijo que invierta



            en  plata  uruguaya  o  en  especias  de  Java  o


            cualquier otra falaz empresa comercial; por tanto,


            ¿qué le importaban a él las presuntas astucias de


            Marsh?


              Pero  una  vez  más,  resumidos  y  considerados


            todos  los  pros  y  los  contras,  quedaba  pendiente


            una  vaga  objeción.  Last  no  podía  aportar



            argumentos para oponerse a ella, ya que no estaba





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