Page 42 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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—¿Cómo demonios te ha sucedido esto, Herbert?


            Siempre  creí  que  gozabas  de  una  excelente



            posición en Dorsetshire. ¿Te desheredó tu padre?


            Supongo que no.


              —No,  Villiers.  A  la  muerte  de  mi  pobre  padre


            entré en posesión de toda la propiedad. Murió un


            año después de que yo abandonara Oxford. Fue un


            buen  padre  para  mí  y  lamenté  sinceramente  su


            muerte. Pero ya sabes cómo son los jóvenes. Pocos



            meses             después               me          vine          a       la       ciudad,


            introduciéndome  bastante  en  sociedad.  Entré,


            desde luego, con buen pie y conseguí divertirme


            mucho,  de  una  forma  más  bien  inofensiva.  Es


            cierto  que  jugué  un  poco,  mas  nunca  grandes


            cantidades,  y  las  pocas  veces  que  aposté  en  las


            carreras gané dinero… Solamente unas libras, no


            creas, pero lo suficiente para comprarme cigarros


            y  otros  insignificantes  caprichos.  Las  cosas



            cambiaron en mi segunda temporada.


            Por supuesto, te enterarías de mi boda.


              —No, no supe nada de ella.


              —Pues  sí,  Villiers,  me  casé.  Conocí  en  casa  de


            unos amigos a una chica de una belleza de lo más


            extraño y sorprendente. No puedo decirte su edad;



            jamás la supe. Pero, según mis cálculos, supongo


            que debía de tener unos diecinueve años cuando la


            conocí.  Mis  amigos  la  habían  conocido  en

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