Page 389 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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—Sabía leer y escribir, y poco más —decía—
cuando fui arrojado al mundo de los negocios… en
el escalón más bajo. Y he estado tan ocupado desde
entonces que temo que ahora sea demasiado tarde
para recuperar el tiempo perdido.
En efecto, Last había advertido que aunque Marsh
solía hablar con bastante esmero, tal vez con
excesivo esmero, podía equivocarse en el calor de
la conversación: por ejemplo diría « expontáneo»
en lugar de « espontáneo» . Y sin embargo parecía
que, no solamente había tenido tiempo para leer,
sino que había adquirido suficientes
conocimientos como para descifrar el latín de un
terrible tratado renacentista, por lo general
desconocido incluso para los coleccionistas de
semejantes cosas. Last había oído hablar del libro,
y las pocas páginas que había hojeado le indicaron
que bien se merecía su pésima reputación.
Fue una desagradable sorpresa. Last admitía
abiertamente que la moral de su patrón no era
asunto suyo. Pero ¿por qué se molestaría el
hombre en contar mentiras? Last recordó que la
extravagante señorita Pilliner le había contado sus
impresiones sobre Marsh: había detectado una
falta de sinceridad, una especie de reserva bajo una
cortés fachada de cordialidad. La señorita Pilliner
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