Page 394 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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y  crios.  A  Last  le  agradaba  ver  a  Henry  tan


            dispuesto y tan deseoso de divertirse; después de



            todo, él mismo tenía algo de niño. Parecía un poco


            incómodo cuando Nancy Winslow lo ponía sobre


            sus rodillas al acabarse los juegos; evidentemente


            temía  la  desdeñosa  mirada  de  Ted  Winslow.  En


            efecto, parecía como si el joven bulldog temiera ver


            comprometida su reputación al asociársele con un


            tan  evidente  y  declarado  niño.  La  siguiente  vez



            que  la  señora  Winslow  tomó  el  té  en  la  Casa


            Blanca, Ted tenía un diplomático dolor de cabeza


            y se quedó en su casa. Pero Nancy propuso juegos


            para dos personas, y a ella y a Henry se les oyó


            gritar  alegremente  por  el  parque.  Henry  quería


            mostrar a Nancy un maravilloso pozo que había


            descubierto  en  el  bosque,  y  que,  según  dijo,


            procedía  de  la  base  de  un  enorme  tejo.  Pero  la


            señora Marsh parecía creer que podían perderse.



              Last había pasado por alto el incómodo incidente


            de ese infame libro del cenador. En carta a Noel le


            había comentado que temía que su patrón fuera en


            algunos  aspectos  un  poco  granuja,  pero  de


            confianza por lo que a él se refería; y así era. Hacía


            progresos en su trabajo y no se metía en lo que no


            le importaba. Sin embargo, de vez en cuando, se



            renovaba  su  vaga  inquietud  por  el  hombre.


            Ocurrió un mal asunto en una aldea a un par de

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