Page 392 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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Marsh  con  jocosa  atención.  Pero  Marsh  no  dio


            muestras de que el dardo le hubiera alcanzado.



              —Eso  demuestra  que  tenía  razón  —observó—.


            Siempre he dicho que no hay equivocación mayor


            que  obligar  a  los  niños  a  estudiar  antes  de  estar


            capacitados para ello. La gente suele cometerla, y


            en nueve de cada diez casos las cabezas de esos


            niños  quedan  confundidas  para  el  resto  de  sus


            vidas. Ya ve usted lo que ocurre con Henry; le he



            mantenido  apartado  de  los  libros  hasta  ahora,  y


            puede usted comprobar por sí mismo que no he


            perdido  el  tiempo  con  él.  Está  maduro  para


            aprender,  y  no  me  extrañaría  que  en  seis  meses


            adelantara  a  chicos  corrientes  prematuramente


            atiborrados de conocimientos durante seis años.


              Puede  ser,  pensó  Last,  pero,  en  general,  estaba


            dispuesto a atribuir el rápido progreso del chico



            antes a su propia inteligencia excepcional que al


            sistema,  o  falta  de  sistema,  de  su  padre.  Y,  en


            cualquier  caso,  era  un  gran  placer  enseñar  a  un


            muchacho así. A buen seguro su aplicación a los


            libros no había sido perjudicial para su espíritu. En


            las  cercanías  de  la  Casa  Blanca  había  escaso


            vecindario,  y  además  la  gente  ignoraba  si  los



            Marsh  iban  a  instalarse  definitivamente  o  eran


            visitantes  pasajeros:  vacilaban  en  visitarlos


            mientras  persistiera  esta  incertidumbre.  Sin

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