Page 432 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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Aunque ellos lo ignoran, entiendo el galés. ¡Y les


            he oído decir cosas muy alarmantes!



              —¿Qué cosas?


              —Verá usted, en realidad, parece una especie de


            servicio  religioso,  aunque  no  de  la  Iglesia


            anglicana,  de  eso  estoy  segura.  Empieza  el  viejo


            Morgan, y le contestan su esposa y sus hijos. Es


            algo así: « Bendito sea Dios, por los mensajeros del



            Paraíso» . « Bendito sea Su Nombre, por el Paraíso


            de la carne y la bebida» . « Gracias os damos, por


            la  antigua  ofrenda»  .  «  Gracias  os  damos,  por


            comparecer ante el antiguo altar» . « Alabado sea,


            por el júbilo del antiguo jardín» . « Alabanzas os


            damos, por el regreso de los que han estado tanto


            tiempo ausentes» . Y cosas por el estilo. Nada más


            que tonterías.


              —Puede  estar  segura  —dijo  la  dama  de  las



            Midlands— de que no hay ningún mal en ello. Son


            disidentes , una nueva secta, según creo. Ya sabe
                                [5]

            usted que algunos disidentes tienen unos modales


            muy raros.


              —Todo esto en nada se parece a lo que yo conozco


            de los disidentes —replicó la dama galesa con algo


            de vehemencia y el marcado acento de su tierra—.



            ¿Les ha oído hablar de la resplandeciente luz que


            brilló a medianoche en la iglesia?





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