Page 433 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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3. UN SECRETO EN UN LUGAR RECÓNDITO



              No  sabía  qué  hacer,  estaba  completamente


            desconcertado. Los niños interrumpieron de golpe



            la  conversación  de  las  dos  damas,  justo  en  el


            momento en que las luces de la iglesia alcanzaban


            el prado, y cuando volvieron a la arena gritando,


            la conversación había vuelto a cambiar, y la señora


            Harland                y       la        señora             Williams               estaban


            completamente  a  salvo,  hablando  del  sarampión


            de Janey y de un maravilloso tratamiento para el


            dolor de oídos en los niños, como el caso de Trevor


            ilustraba.  Obviamente  no  pude  obtener  más  de



            ellas,  de  modo  que  abandoné  la  playa,  crucé  el


            terraplén del puerto y me tomé una cerveza en El


            Hogar  del  Pescador,  para  hacer  tiempo  antes  de


            ascender las dos millas largas de camino y tomar


            el  tren  de  Penvro,  donde  residía.  Como  iba


            diciendo, subí el camino un poco atónito, no tanto,


            creo, a causa de los testimonios e indicios de cosas



            extrañas que había oído, sino más bien por la frase


            de acción de gracias « por el Paraíso de la carne y


            la bebida» .


              El sol se ponía ya y caía la tarde cuando ascendí la


            elevada colina, atravesando frondosos bosques y


            altos prados. El perfume de tanto verdor subía de


            la tierra y de la espesura del bosque; en un recodo





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