Page 444 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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Eso había sucedido a primeras horas de la
mañana de un día de niebla. Estaba ella recogiendo
salvia en su jardín, en lo alto de una colina desde
la que se divisa el mar, cuando llegó a sus oídos
una especie de vibración, de cántico, de temblor, «
como si la música saliera del interior de la tierra» ,
y luego algo pareció estallar en su cabeza, y todos
los pájaros empezaron a cantar a la vez, y las hojas
de los álamos que había en el jardín revolotearon
impulsadas por la brisa que se elevaba del mar, y
un gallo cacareó a lo lejos en Twyn, y un perro
ladró en Kemeys Valley. Mas por encima de todos
esos sonidos, no oídos durante tantos años, se
escuchaba el profundo tañido de la campana, « y
al mismo tiempo cantaba una voz humana» .
Volvieron a mirar a la mujer y se miraron entre
ellas.
—¿De dónde venía el sonido? —preguntó una.
—Venía del mar —contestó tranquilamente la
señora Parry—, y cada vez sonaba más próximo a
tierra.
—Bueno —dijo la señora Morgan—, entonces era
la campana de algún barco, aunque no acabo de
comprender por qué la tocarían de esa forma.
—No fue ninguna campana de barco, señora
Morgan —dijo la señora Perry.
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