Page 439 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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mar iluminado por el sol, saqué pan, queso y
cerveza de la bolsa que llevaba, y comí y bebí, y
luego, encendiendo mi pipa, me puse a pensar en
los enigmas de Llantrisant. Nada más ponerme a
ello, y con gran fastidio por mi parte, apareció un
hombre trepando por los riscos y se acercó a mí,
sin dejar de mirar fijamente al mar. Me saludó con
la cabeza y empezó diciendo apropiadamente:
—Buen tiempo para la cosecha.
Luego se sentó y se puso a hablar conmigo. Era de
Gales, al parecer, pero de otra parte del país, y
pasaba unos días con sus parientes en la granja que
yo acababa de dejar atrás. Su insípida charla, que a
él parecía complacerle, a mí me fastidiaba, hasta
que de pronto empezó a hablar de Llantrisant y sus
actividades. Le escuché con asombro y a
continuación resumo lo que me contó. Que quede
bien claro, sin embargo, que sus datos eran de
segunda mano, se había enterado de ellos a través
de un primo suyo granjero.
En pocas palabras: había habido al parecer una
larga enemistad en Llantrisant entre un abogado
local, Lewis Prothero, y un granjero apellidado
James. Se habían peleado por una nimiedad, y la
disputa se había agravado con el paso del tiempo
hasta que ambas partes habían olvidado su origen
y, de alguna manera, que no alcanzo a
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