Page 441 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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clemencia y le imploró por Dios y todos los santos
del paraíso. Mi primo, John Jenkins, de Penmawr,
me contó que de los ojos de Lewis Prothero caía un
mar de lágrimas. Luego se llevó una mano al
bolsillo, sacó la escritura de Pantyreos, que era
como se llamaba la granja de Philip James, y le
devolvió la propiedad y cien libras por las
existencias que en ella había, todo en billetes de
banco, en señal de enmienda y consuelo.
» Según me dicen, toda la gente pareció
enloquecer, lamentándose y gritando a voz en
cuello toda clase de cosas. Y por fin se dirigieron
todos a la iglesia, y allí Philip James y Lewis
Prothero se juraron amistad eterna el uno al otro
ante la vieja cruz, y todo el mundo entonó cánticos
de alabanza. Y me cuenta mi primo que entre toda
aquella multitud había gente que nunca había
estado antes en Llantrisant, y su corazón se
estremeció como en un torbellino.
Tras escuchar todo en silencio, le dije:
—¿Qué quiso decir su primo con eso de « gente
que nunca había estado antes en Llantrisant» ?
¿Qué gente?
—Los llaman « pescadores» .
Y de repente me vino a la mente el Rico Pescador,
que, según la antigua leyenda, custodia el sagrado
misterio del Grial.
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