Page 422 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
P. 422
los barrios bajos de la América del siglo XX—. Su
sacerdote había sido antes un hombre culto, ahora amable
y borracho; Pum había adquirido de él un vocabulario
considerable y muchos conocimientos, como una ardilla
acumulando bellotas en un bosque, hasta su muerte. Su
más respetable sucesor había echado al pillo postulante.
A pesar de eso, Pum consiguió un gran círculo de
conocidos, que llegaban hasta el mismísimo palacio. Los
sirvientes reales acudían a los muelles en busca de
diversión barata… Todavía demasiado joven para
adquirir cualquier forma de liderazgo, se ganaba la vida
como podía. Que hubiese sobrevivido hasta entonces era
todo un logro.
Sí —pensó Everard—, puede que mi suerte haya
cambiado un poco.
Los templos de Melqart y Asherat se encaraban uno
con el otro a lo largo de una plaza abarrotada cerca del
centro de la ciudad. El primero era el mayor, pero el
último era muy impresionante. Una entrada con muchas
columnas de elaborados capiteles y pintadas de forma
llamativa, daba paso a un patio decorado con banderas
donde se encontraba la gran vasija de latón con el agua
para el ritual de la purificación. La casa se extendía por el
lado más alejado del recinto, el aspecto cuadrado aliviado
422

