Page 421 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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conseguir algunas pistas en su misión.



                 Primero será mejor que descubra lo fiable que es mi guía.







                 —Cuéntame algo de ti mismo, Pum. Podría ser que


           estuviésemos juntos durante varios días, si no más.



                 Salieron a una avenida y se abrieron paso por entre la

           multitud que se empujaba, gritaba y apestaba.



                 —Hay poco que decir, gran señor. Los anales de un

           pobre son cortos y simples. —Esa coincidencia también


           asombró  a  Everard.  Luego,  mientras  Pum  hablaba,

           comprendió que en su caso la frase era falsa.



                 Padre  desconocido,  presumiblemente  uno  de  los

           marineros  y  trabajadores  que  frecuentaban  ciertos

           hostales de mala vida mientras Tiro se construía y tenían


           los medios para disfrutar de las mozas de servir, Pum era

           un  bebé  en  una  camada,  criado  a  salto  de  mata,  un

           saqueador  desde  que  aprendió  a  andar  y,  sospechaba


           Everard,  un  ladrón,  y  cualquier  otra  cosa  que  pudiese

           darle el equivalente local de un dólar. Sin embargo, desde

           temprano se había convertido en acólito de un templo en

           el  puerto  del  comparativamente  poco  importante  dios


           Baal Hammon —Everard recordó las iglesias ruinosas en


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