Page 424 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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—Saludos, hombre santo. Mi amo y yo deseamos
rendir honores a nuestra Señora de las Nupcias.
El sacerdote hizo un gesto de bendición.
—Alabados seáis. Un extranjero confiere doble
fortuna. —El interés relucía en sus ojos—. ¿De dónde
venís, valioso extranjero?
—Del norte, más allá de las aguas —contestó Everard.
—Sí, sí, eso está claro, pero es un territorio vasto y
desconocido. ¿Sois de la tierra de la Gente del Mar? —El
sacerdote señaló un taburete como el que él ocupaba—.
Por favor, sentaos, noble señor, descansad un rato,
dejadme que os sirva una copa de vino.
Pum dio vueltas nervioso varios minutos, sufriendo
la agonía de la frustración, antes de dejarse caer al pie de
una columna, enfurruñado. Everard y el sacerdote
hablaron durante casi una hora. Otros se aproximaban
para escuchar y unirse a ellos.
Podría fácilmente haber durado todo el día. Everard
estaba descubriendo muchas cosas. Probablemente nada
tenía relación con su misión, pero nunca se sabía y, de
todas formas, disfrutó de la sesión de palique. Lo que le
devolvió a la tierra fue la mención del sol. Se había
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