Page 423 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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por  revestimientos  de  piedra,  mármol,  granito  y  jaspe.

           Dos pilares relucientes flanqueaban la entrada superando


           el techo (en el Templo de Salomón, que imitaba el diseño

           tirio,  recibirían  los  nombres  de  Jachin  y  Boaz).  En  su

           interior, como sabía Everard, había una cámara interior


           para los devotos, y más allá se encontraba el santuario.



                 Parte de la multitud del foro se habían extendido por

           el patio y se encontraba dividida en pequeños grupos. Los

           hombres,  supuso,  simplemente  buscaban  un  sitio

           tranquilo  en  el  que  hablar  de  negocios  o  lo  fuese.  Las


           mujeres  los  superaban  en  número,  amas  de  casa  en  su

           mayoría, manteniendo en equilibrio pesadas cargas sobre

           las cabezas cubiertas con pañuelos, tomándose un respiro


           del mercado para algo de devoción y quizá un poco de

           cotilleo. Aunque los asistentes de la diosa eran hombres,

           las mujeres eran siempre bienvenidas.



                 Las  miradas  siguieron  a  Everard  mientras  Pum  le

           guiaba  hacia  el  templo.  Empezó  a  sentirse  expuesto,


           incluso  incómodo.  Había  un  sacerdote  sentado  a  una

           mesa, a la sombra, tras la puerta abierta. Exceptuando la

           túnica de los colores del arco iris y el colgante fálico de


           plata, parecía muy diferente de un seglar, con la barba y

           el pelo bien cortados y los rasgos aquilinos y destacados.



                 Pum se detuvo frente a él y dijo con gran énfasis.

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