Page 229 - Un caso de conciencia -James Blish
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el alba, Aristide, maestro de festejos de la condesa de
Bois dʹAveroigne, podría considerarse afortunado si
volvía a ser Michel di Giovanni, oriundo de los llanos
palúdicos de Sicilia.
Cuando Michelis se hizo cargo de la disposición del
segundo nivel del subsuelo, lamentó haber montado
con Liu en el carrilete, pues tuvo la impresión de que
no le seria factible presenciar la llegada de Egtverchi.
Para decirlo a grandes rasgos, en esta segunda planta,
compartimentada con tabiques insonorizados, se
celebraban reuniones con un pequeño número de
invitados, algunos de los cuales andaban un poco
bebidos, más informales que el cóctel ofrecido en la
superficie. Algunas de las escenas abarcaban toda la
gama de visiones insólitas. Antes de que se le ocurriera
un medio de saltar con Liu de la vagoneta, el convoy
había dado la vuelta al circuito, y cada vez que sentía
el impulso de apearse, el tren daba imprevisibles
tirones que le producían la sensación de estar girando
en una montaña rusa en plena noche.
Con todo, pudieron presenciar la entrada del
personaje central de la reunión. Egtverchi emergió de
la última rociada de gases de pie en la vagoneta
delantera y descendió de ella por sus propios medios.
En las cinco vagonetas siguientes viajaban, también de
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