Page 40 - Un caso de conciencia -James Blish
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de  pronunciar ‐por  descontado,  la  articulación  en  el


             velo del paladar no presentaba más dificultades que el

             árabe  o  el  ruso‐,  pero  que,  a  fin  de  cuentas  «es


             completamente  inútil  intentar  aprehender  los

             conceptos  que  se  ocultan  tras  un  idioma  realmente

             extranjero, ¿no crees? Por lo menos teniendo en cuenta


             el tiempo que vamos  a permanecer aquí»

               Michelis no argumentó a favor ni en contra de ambas

             opiniones, y limitó su esfuerzo en aprender primero a


             leer el idioma litino. Si luego conseguía hablarlo, ni él

             ni sus colegas se sorprenderían demasiado. Esa era la

             forma que tenia Michelis de hacer las cosas: minuciosa


             y práctica a un tiempo. En cuanto a los criterios de sus

             otros dos colegas, Ruiz‐Sánchez opinaba para si que


             era casi delictivo permitir a hombres que sustentaban

             ideas tan simplistas abandonar la Tierra rumbo a un

             planeta  desconocido  para  tomar  contacto  con  otros


             seres.  El  lenguaje  es  elemento  esencial  para  la

             comprensión  de  una  nueva  civilización,  y  si  uno  no


             empieza por aquí, ¿por dónde entonces?

               En  cuanto  a  la  opinión  que  merecía  al  biólogo  la

             referencia de Cleaver a los habitantes del planeta como


             «las Serpientes», sólo un confesor, a la sazón fuera de

             su alcance, podía escucharla.

               A la vista de la escena que se desarrollaba en la sala


             en  forma  de  cuenco,  ¿qué  podía  pensar  de  Cleaver



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