Page 39 - Un caso de conciencia -James Blish
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- Le  quedaré  muy  reconocido.  Va  destinado  a


             nuestros  colegas,  Agronski  y  Michelis,  que  se

             encuentran  en  Xoredeshch  Gton,  en  el  continente


             noreste, a unos treinta y dos grados este y treinta y dos

             grados norte aproximadamente...

               - Si,  la  segunda  indicación  a  la  salida  de  los  Lagos


             Menores. Es la ciudad de los ceramistas. La conozco

             bien. ¿Y qué debo decirles?

               - Que regresen sin falta a Xoredeshch Sfath, y que se


             acaba el plazo de nuestra estancia en Litina.

               - Cosa que yo deploro, pero a la que debo resignarme

                 ‐ añadió Chtexa.


               El  litino  se  zambulló  en  el  apretado  corro  y  Ruiz‐

             Sánchez  permaneció  donde  estaba,  felicitándose  de


             haber aprendido la complicadísima jerga que hablaban

             los litinos. Dos de los cuatro integrantes de la misión

             de reconocimiento habían evidenciado una absoluta y


             lamentable falta de interés por aquella lengua hablada

             a escala planetaria. «Que  aprendan inglés», solía pedir


             el  aturdido  Cleaver.  Ruiz‐Sánchez  estaba  muy  poco

             presupuesto  en  favor  de  esta  recomendación,  por

             cuanto su lengua materna era el español, y porque de


             los  cinco  idiomas  que  dominaba,  el  que  más  le

             agradaba era el alemán norteño del sector occidental.

               Agronski  había  adoptado  una  postura  algo  más


             coherente. Decía que el litino no le parecía muy difícil



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