Page 38 - Un caso de conciencia -James Blish
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lluvia enfundado en un abrigo impermeable hubiera
sido identificado como Ruiz‐Sánchez, porque el
sacerdote era el único terrícola que parecía a los litinos
vestir siempre las mismas prendas, tanto en casa como
en la calle.
- Si, en efecto ‐ respondió el biólogo no sin cierta
aprensión.
- Yo soy Chtexa, el metalúrgico, el mismo que hace
algún tiempo les consultó algunos temas de química y
medicina y les Interpeló acerca de su misión en Litina
y otros aspectos de menor importancia.
- Ah si, por supuesto. Debería haber reconocido su
cresta.
- Me halaga usted. Es la primera vez que le vemos por
aquí. ¿Desea usted comunicar a través del Arbol?
- Si, a eso he venido ‐ manifestó el jesuita, reconocido
‐. En efecto, es mi primera visita al lugar. ¿Tendría la
bondad de indicarme qué debo hacer?
- Si, claro, pero sería en balde ‐ dijo Chtexa,
inclinando un poco más la cabeza, de forma que sus
pupilas enteramente oscuras se reflejaban en los ojos
de Ruiz‐Sánchez ‐. Antes es preciso haber observado el
ritual, bastante complejo, hasta que uno termina por
coger el hábito. Nosotros nos hemos criado con él, pero
creo que a usted le faltaría coordinación para captarlo
a primeras de cambio. Si me permite, yo mismo le
llevaré el mensaje.
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