Page 46 - Un caso de conciencia -James Blish
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( Una voz. )
- ¿Cleaver? ‐ ¡Cleaver! Anda, despierta ya, pedazo de
alcornoque. ¿Dónde demonios has estado? Cleaver
gruñó y trató de volverse de costado. Al hacerlo la
cabeza empezó a darle vueltas, lenta e
implacablemente. La fiebre lo abrasaba y la boca le
escocía como si la tuviera llena de brea ardiendo.
- Cleaver, despierta; soy yo, Agronski. ¿Dónde está el
cura? ¿Qué pasa aquí? ¿Cómo no hemos sabido nada
de vosotros? ¡Cuidado, te vas a...!
El aviso llegó demasiado tarde, aunque de todos
modos Cleaver no estaba en condiciones de captarlo.
Sumido en un profundo sopor, había perdido la noción
del espacio y del tiempo. Al revolverse para alejar de
si la molesta voz, la hamaca giró sobre los ganchos de
sujeción y dio con él en el suelo.
El físico rebotó sordamente contra el pavimento,
recibiendo el golpe en el hombro derecho, aunque
apenas se dio cuenta. Los pies, que aún no sentía como
suyos, quedaron atrapados en la malla.
- ¿Qué diablos...?
- Oyó un breve ruido de pasos, como castañas al caer
sobre un tejado, y en seguida el ruido ahuecado de algo
que golpeaba el pavimento cerca de su cabeza.
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