Page 51 - Un caso de conciencia -James Blish
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- Mike...
Michelis se interrumpió y bajando la vista posó la
mirada en Cleaver. El rostro de Michelis pareció
alargarse por entre el velo de lágrimas.
- Vamos, Paul. Dinos qué ha sucedido. Te
escuchamos ‐ apremió Michelis.
Demasiado tarde. La doble dosis de sedantes surtió
efecto y a Cleaver sólo le quedaron fuerzas para
sacudir la cabeza. Al hacerlo, le pareció que Michelis se
precipitaba dando tumbos en un remolino de confusas
policromías.
Curiosamente, no durmió largo rato. Por la noche
había descansado casi como de costumbre y al
empezar la agotadora jornada se hallaba en excelente
forma física. A la sazón, la charla de sus dos colegas y
la obsesiva idea de que era preciso hablar con ellos
antes de que regresara Ruiz‐Sánchez, le ayudaron a
permanecer ya que no despierto, sí en un estado de
cierta conciencia. Además, el hecho de que llevara en
su organismo treinta gránulos de ácido acetilsalicílico
había incrementado hasta límites peligrosos el normal
consumo de oxígeno, provocando en él no sólo una
sensación de vértigo, sino también un estado de
precaria clarividencia y estabilidad emocional. Cleaver
desconocía que el substrato proteínico de sus propias
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