Page 50 - Un caso de conciencia -James Blish
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dejado una nota escrita.


               A la vez que decía estas palabras levantó la cabeza de

             Cleaver, le abrió la boca y le puso las píldoras en la


             lengua. Al sorber el primer trago el paciente encontró

             el agua fría, pero una fracción de segundo más tarde le

             pareció  fuego  liquido.  Se  atragantó  y  Michelis,  sin


             pensarlo, le pinzó la nariz con los dedos. Cleaver se

             tragó las pastillas de golpe.
               - ¿No hay rastro del padre? ‐ preguntó Michelis.

               - Nada, Mike. Todo está en orden y el instrumental


             sigue  aquí.  Los  dos  trajes  de  explorador  están  en  el

             ropero.

               - Tal  vez  se  haya  ido  de  visita ‐  sugirió  Michelis,


             pensativo ‐.  A  estas  alturas  debe  de  haber  trabado

             amistad con unos cuantos litinos. Le caían bien.

               - ¿Abandonando  a  un  enfermo?  No  son  ésos  sus


             métodos,  Mike,  salvo  que  se  haya  producido  una

             emergencia. También cabe en lo posible que saliera a

             callejear pensando regresar al cabo de unos minutos y


             fuera...

               ‐...agredido por unos enanitos porque olvidó golpear


             tres veces con el pie antes de cruzar el puente.

               - Está bien, búrlate cuanto quieras.

               - No me burlo, créeme. Este tipo de incidentes raros


             son los que pueden terminar con uno cuando se halla

             en un mundo extraño. Pero no acabo de imaginarme a


             Ramón metido en un lance de ese género.

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