Page 49 - Un caso de conciencia -James Blish
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y entreabrió de nuevo los labios.
- Mike.
Michelis acudió al instante. Con una torunda de
algodón entre el pulgar y el índice empapado en una
solución, frotó suavemente los labios y el mentón de
Cleaver.
- Tranquilo. Agronski ha ido por agua; dentro de
poco podrás hablar Paul. No te precipites.
Cleaver se relajó un tanto. Michelis era hombre de
fiar. Aun así, la palpable y absurda humillación que
para él suponía el que tuvieran que enjugarlo como a
un crío se le hizo insoportable y unas lágrimas de
impotente rabia resbalaron por ambos surcos al lado
de la nariz. Michelis las enjugó con dos precisos y
bruscos movimientos de mano.
Agronski regresó con el brazo extendido y la palma
vuelta hacia arriba.
- Encontré esto ‐ dijo ‐. Hay más en el laboratorio. La
prensilla de las tabletas estaba fuera.
- Está bien; dámelas. ¿Alguna cosa más?
- No. Bueno... Había una jeringa dentro del
esterilizador, si es que eso significa algo. Michelis
soltó un juramento apropiado al caso.
- Esto significa que en alguna parte del laboratorio
hay una antitoxina idónea para el tratamiento ‐ añadió
‐, pero va a ser imposible dar con ella si Ramón no ha
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