Page 53 - Un caso de conciencia -James Blish
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tener mucha práctica. Lo habrá escrito Ramón.


               AGRONSKI:  Me  gustaría  saber  a  dónde  se  dirigió

             después de escribirlos. Es extraño que no reparásemos


             en el aviso cuando llegamos.

               MICHELIS: A mi no me lo parece. Era de noche, y

             además no esperábamos recado alguno.


               (Pisadas. Una puerta que se cierra con suavidad. Más

             rumor  de  pasos  y  el  crujido  de  un  almohadón  de

             junquillos.)


               AGRONSKI:  Bueno,  mejor  será  que  empecemos  a

             pensar en la redacción de un informe. Si este maldito

             día de veinte horas que tiene Litina no me ha secado la


             mollera,  aseguraría  que  se  nos  acaba  el  tiempo.

             ¿Todavía piensas recomendar el acceso al planeta?


               MICHELIS: Sí. Nada de lo que he visto me induce a

             pensar que Litina sea un lugar peligroso para nosotros,

             a pesar del estado de Cleaver. No puedo creer que el


             padre le haya dejado abandonado si de verdad su vida

             corriera peligro. Por otra parte, no veo que nosotros,


             los  terrestres,  podamos  acarrear  perjuicios  a  esta

             comunidad.  Es  demasiado  estable  en  todos  los

             aspectos: emocionalmente, económicamente...


               («Peligro, peligro ‐alertaba una voz a Cleaver en sus

             sueños‐, todo es una conjura papista». Luego recobró

             un poco la lucidez y sintió un intenso dolor en la boca.)


               AGRONSKI: ¿Cómo explicar que esos dos guasones



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