Page 55 - Un caso de conciencia -James Blish
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intelecto. ¿Qué clase de fabuloso secreto quieres que se
oculte aquí?: ¿que los litinos comen carne humana?,
¿que sirven de pasto a dioses ignotos que moran en la
selva?, ¿que son superseres de incógnito que alteran la
mente, corrompen el alma, paralizan el corazón, hielan
la sangre y hacen que se le retuerzan a uno las tripas?
En el instante en que admites suposiciones de este tipo
te degradas a ti mismo. Tales ideas sólo pueden
afectarte de una forma abstracta. Si yo estuviera en tu
lugar ni siquiera me tomaría la molestia de considerar
esta posibilidad ni de discutir acerca de cómo encararla
en el caso de que fuese cierta.
AGRONSKI: Está bien, está bien. De momento me
reservo mi opinión. Si todo resulta bien..., me refiero al
padre y a Cleaver... es probable que me ponga de tu
lado. Debo admitir que no tengo motivos concretos
para votar contra este planeta.
MICHELIS: Haces bien. Estoy seguro de que Ramón
propondrá el libre acceso, de forma que seria una
decisión unánime. No creo que Cleaver tenga nada que
objetar.
(Cleaver estaba prestando declaración ante un
nutrido tribunal reunido en la sede de la Asamblea
General de la ONU, en Nueva York, señalando con
dramático gesto ‐y con expresión no tanto de triunfo
como de pena‐ a Ruiz‐Sánchez. Al oír mencionar su
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