Page 56 - Un caso de conciencia -James Blish
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nombre  se  rompió  el  sueño  y  pudo  apreciar  que  la


             estancia estaba un poco más iluminada. Apuntaba ya

             el alba, o los húmedos y compactos jirones grisáceos


             que  eran  su  sucedáneo  en  Litina.  Se  preguntó  qué

             palabras acababa de pronunciar ante el tribunal. Tenía

             idea de que habían sido concluyentes, probatorias, lo


             bastante útiles para sacar partido de ellas al despertar;

             pero  no  lograba  recordar...  Sólo  le  quedaba  una

             sensación, el regusto casi de las palabras, pero no la


             sustancia.)
               AGRONSKI: Amanece. Creo que será mejor dar por
               terminada la sesión.

               MICHELIS: ¿Amarraste bien el helicóptero? Si no me

             equivoco  los  vientos  que  soplan  aquí,  en  la  zona

             meridional del planeta, son más fuertes que en el norte.


               AGRONSKI: Sí. Y además lo cubrí con la lona. Ahora

             no tenemos más que colgar nuestras hamacas y...


               (Se oye un ruido.)

               MICHELIS: ¡Chis!...

               ¿Qué es esto?


               AGRONSKI:

               ¿Cómo?

               MICEHLIS: Escucha.


               (Leve rumor de pasos. Cleaver sabía de quién eran.

             Entreabrió  con  esfuerzo  los  ojos,  pero  no  distinguió

             más que el techo de la habitación. El color uniforme y


             la  suave  y  continua  curvatura  de  las  paredes,  hasta



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