Page 91 - Un caso de conciencia -James Blish
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- Desconocía que tuvieran un enfermo ‐ dijo el litino ‐
. Vine porque su hermano Ruiz‐ Sánchez salió esta
mañana de mi casa sin el regalo que tenia pensado
ofrecerle. No quisiera invadir su intimidad...
- No se preocupe usted ‐ dijo el jesuita ‐. En cuanto a
la enfermedad no es una infección contagiosa y
confiamos en que nuestro compañero se recupere sin
problemas. Le presento a mis dos colegas que estaban
en el norte, Agronski y Michelis.
- Me alegro de verles aquí. Eso quiere decir que el
mensaje llegó a su destino.
- ¿A qué mensaje se refiere? ‐ preguntó Michelis con
su bien pronunciado pero titubeante litino.
- La noche pasada su compañero Ruiz‐Sánchez me
pidió que les enviara un mensaje.
En Xoredeshch Gton me comunicaron que ustedes ya
se habían marchado.
- Así era ‐ dijo Michelis ‐. Pero vamos a ver, Ramón.
Creía que eso de enviar recados era cosa de Paul. Si mal
no recuerdo me dijiste sin tapujos que no sabias cómo
hacerlo después de que Paul cayera enfermo.
- No sabía y sigo sin saber. Le pedí a Chtexa que lo
hiciera por mí, y así os lo decía al término del mensaje,
Mike. Michelis alzó la vista hacia el litino.
- ¿Y qué decía este mensaje? ‐ preguntó.
- Que debían ustedes reunirse con él sin demora aquí,
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