Page 256 - Limbo - Bernard Wolfe
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ello (¿y por qué, por qué no había pensado en ello
hasta ahora?: había sido todo un mes desde que
había oído por primera vez a Theo hablar de las
evocadoras sílabas), se dio cuenta de que la
palabra «Immob» poseía también sobretonos:
Immob, inmovilización; había sin lugar a dudas
una cierta relación...
Y por todas partes, asomándose desde los
tejados y grabada incluso en las aceras, la frase
esquizoide: ¡ELUDID LA APISONADORA! No
hacía demasiado calor, pero se dio cuenta de que
estaba sudando profusamente. Cuando llegó a la
vista del parque, una enorme extensión circular
verde en el corazón de la ciudad, su camisa estaba
empapada en torno a sus hombros, y notaba que
regueros de sudor resbalaban de sus sobacos.
En el centro del parque había una estatua, una
enormidad de mármol de quince metros de altura
perchada sobre una gran base de cemento. Las
pronunciadas líneas geométricas de aquel mamut
de piedra traían intensos recuerdos a Martine,
parecían el producto final caricaturizada del
estilo masivo‐moderno monumental, el
caricaturesco gigantismo que durante tanto
tiempo había sido la nota clave para la publicidad
y el exhibicionismo americano y la propaganda
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