Page 259 - Limbo - Bernard Wolfe
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pelea que ganaremos...
Así que la democracia no había triunfado
totalmente: quedaba todavía un conjunto de
viejas discriminaciones incluso después de que
hubiera aparecido la cirugía con sus nuevas
sierras...
—¡Doctor!
Estaba tan absorto en sus pensamientos —
mejor dicho, en su absoluta y abrumadora falta de
ellos—, que al primer momento no registró la voz
que le llegó desde atrás. Pero ésta insistió.
—¡Hola! ¡Doctor Lazarus!
Por supuesto: él era el doctor Lazarus, un
extraordinario parasitólogo, infectado ahora por
el más extraordinario parásito en forma de una
palabra que había barrenado su cerebro y había
anidado en él. Se volvió y vio a un mono‐amp que
avanzaba hacia él, su rizado pelo rojo brillando al
sol, un montón de libros bajo el brazo.
—¡Jerry! —dijo Martine—. ¿Qué demonios
estás haciendo aquí?
Se estrecharon las manos, y el muchacho se
explicó. Tantos pasajeros habían abandonado el
S.S. Wiener en Miami que el (*) El autor hace aquí
un juego de siglas entre esta N.A.A.C.P., que
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