Page 257 - Limbo - Bernard Wolfe
P. 257
soviética.
Martine estaba ahora de pie junto a la estatua.
Era una reproducción a muchas veces su escala de
una máquina: una apisonadora,
inconfundiblemente una apisonadora. Tumbado
boca arriba ante ella, sus piernas aplastadas por el
gigantesco rodillo que le llegaba hasta las caderas,
hasta los genitales, estaba el también enorme
cuerpo de un hombre. Una expresión de agonía
contorsionaba su rostro, los músculos del cuello
destacaban como cables, los brazos estaban
tendidos implorantes en el espacio, casi como —
excepto los clavos: la apisonadora ocupaba aquí
el lugar de los clavos— los de Cristo en la cruz.
Tallada en la base de la estatua había la
exasperante, incordiante, alucinante frase:
¡ELUDID LA APISONADORA!...
Y alguien estaba gritando las palabras:
—¡Eludid la apisonadora! ¡Oh, sí! ¡Excelente
idea! ¿Pero cómo podemos nosotros las minorías
eludir algo mientras se nos sigan negando
nuestros plenos derechos amp?
Era una mujer con un rollizo rostro enrojecido
llevando un austero traje de tweed; estaba de pie
en una plataforma a un lado de la estatua,
dirigiéndose a una pequeña multitud a través de
257

