Page 333 - A La Deriva En El Mar De Las Lluvias - Varios Autores
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Neubeck, y la aparta como si hubiera agarrado sin
querer algo sucio o muerto. Siente la imperiosa
necesidad de limpiarse la palma de la mano, pero se
la aguanta.
Tenía hambre, murmura Neubeck.
Hasta este momento, Neubeck ha parecido orbitar
alrededor del mundo de Peterson en lugar de vivir en
él. Sus caminos solo se cruzan a la hora de comer... y
aun entonces los nueve podrían estar en distintas
salas. No hablan entre sí ni se miran a los ojos. Fuera
de la sala de oficiales, llevan turnos distintos y no
rotan porque están cómodos con sus compañeros de
turno.
Es la primera vez que se fija en Neubeck desde
hace semanas. Puede que más. Recuerda el
resentimiento que albergó cuando destinaron a
Neubeck a la Base Falcon. El tipo es un piloto con
talento, pero le falta disciplina. Lo pone en su
historial. No deberían haberlo invitado a unirse al
cuerpo de astronautas. Es un vago, comete errores y
confía en su modesto encanto de chico de campo para
no apechugar con las consecuencias.
Si vuelvo a verte por aquí en los próximos dos
días, no recibirás nada durante una semana, dice
Peterson.
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