Page 289 - El Jugador - Iain M. Banks
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un aspecto físico más delicado.
Se preguntó qué debían pensar de él. Gurgeh era
consciente de que se fijaba demasiado en la extraña
arquitectura alienígena y la sorprendente disposición de
los interiores, y de que observaba a las personas de una
forma que quizá no fuese muy educada, pero descubrió
que la mayoría de ellas ‐‐y, una vez más, los ápices sobre
todo‐‐ tampoco apartaban los ojos de él. Hubo un par de
ocasiones en que Flere‐Imsaho tuvo que repetir lo que le
había dicho antes de que Gurgeh comprendiera que
estaba hablando con él. El zumbido monocorde y el
chisporroteo de la estática que nunca estuvieron
demasiado lejos de él durante toda aquella tarde parecían
aumentar todavía más la aureola de irrealidad y
confusión que envolvía toda la escena.
Sirvieron comida y bebida en su honor. La biología de
los habitantes de la Cultura y los habitantes del Imperio
de Azad era lo bastante parecida para que hubiera
algunos alimentos y bebidas mutuamente digeribles, el
alcohol incluido. Gurgeh bebió todo lo que le ofrecieron,
pero anuló sus efectos. El banquete se celebró en un
edificio muy largo y de techo más bien bajo con pocos
adornos exteriores, pero con el interior decorado de una
forma muy ostentosa. Gurgeh y los invitados a la
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