Page 600 - Triton - Samuel R. Delany
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ciencia‐ficcionística más que nuestra explicación
adolescente de los dos metónimos onomales
Aullador/Rojo define (o agota) el asunto del coche contra
incendios. Nuestra explicación funcional del Aullador
Rojo, por ejemplo, debido a los metónimos de los cuales
arranca la explicación, no menciona en ningún momento
la función primaria del Aullador Rojo: apagar incendios.
Y, puesto que la «función» de la ciencia ficción es de
un tipo mucho más complejo que la del Aullador Rojo,
uno puede dudar desde un principio en utilizar tales
metónimos ‐«función» y «primaria»‐ para nombrarla. Sea
como sea como uno decida nombrarla, no puede
expresarse, como puede el Aullador Rojo, con dos puntos
seguidos por un nombre‐más‐adjetivo..., del mismo
modo que uno no puede expresar la «función primaria»
de la empresa‐poética, la ficción‐mundana, la cinemática,
la musical, o la crítica. Como tampoco puede nadie exigir
seriamente una tal expresión para ninguno de esos otros
géneros. Para conseguir algún concepto de lo que,
primariamente, hace la ciencia ficción, como con otros
géneros, debemos basarnos en una explicación más
profunda, compleja y funcional.
El enormemente incrementado repertorio de frases
que la ciencia ficción tiene que extraer (gracias a su
relación entre la «ciencia» y la «ficción») deja la
estructura del campo ficcionístico de la c‐f de una forma
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