Page 595 - Triton - Samuel R. Delany
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observa a los hombres con cascos negros y vestidos de
caucho agarrados a sus escaleras, con las botas encajadas
en la pasarela lateral de rasposa superficie. El niño puede
muy fácilmente denominar esta entidad, mientras
avanza en la noche, como un Aullador Rojo.
Más tarde, el niño transmite este nombre a un grupo
de otros niños..., que lo adoptan, de una forma fácil y
alegre, en sus conversaciones secretas. Esos niños crecen;
otros niños más pequeños se unen al grupo; otros niños
mayores lo abandonan. El nombre persiste..., por
supuesto, para nuestro propósito, la localización de
cuáles niños utilizan y cuáles no utilizan el nombre
corresponde a como leamos los límites del grupo en sí.
El grupo persiste..., persiste semanas, meses, años
después de que el niño que le diera su nombre secreto
haya olvidado tanto el grupo como su lenguaje. Pero, un
día, un niño más pequeño le pregunta a uno mayor
(mucho después de que el nombre, dentro del grupo,
haya sido santificado por el uso): «Pero, ¿por qué es un
Aullador Rojo?». Supongamos que el niño mayor (que es
de mente analítica) responde: «Bueno, los Aulladores
Rojos tienen que ir a su destino rápidamente; por esta
razón llevan sirenas que chillan muy fuerte, a fin de que
la gente pueda oírlos venir desde lejos y apartar sus
coches a un lado. Están pintados con ese color brillante
por la misma razón: para que la gente pueda verlos venir
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