Page 596 - Triton - Samuel R. Delany
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y apartarse de su camino. Pero la pintura roja es también
algo tradicional: sirve para identificar que se trata, sin
lugar a dudas, de un Aullador Rojo lo que uno ve entre
los intersticios del tráfico y no simplemente un viejo
camión».
Por satisfactoria que sea esta explicación, sigue siendo
más o menos una ficción. Aquella tarde estábamos
presentes en la esquina. Sabemos que el primer niño lo
llamó un Aullador Rojo por pura aprensión metonímica:
aquella tarde había, entre los varios aspectos percibidos,
el «color rojo» y los «aullidos», los cuales, vía una especie
de camino‐de‐menor‐resistencia morfológico, se unieron
para formar una frase fácilmente pronunciable /
recordable. Sabemos, desde nuestra privilegiada
posición con relación a este texto, que no hay nada
explícito en nuestra historia que hubiera impedido al
niño llamarlo un Rojo Gritador, un Pu‐Pú, un Parpadea‐
Parpadea o un Susan‐Anne McDuffy..., si no hubieran
existido otras circunstancias no especificadas aparte las
que la simple lectura de nuestra ficción sugiere. La
explicación del adolescente, en lo relativo a que un
Aullador Rojo es un Aullador Rojo, es satisfactoria
debido a que toma los dos metónimos que forman el
nombre y los encaja en una trama de discurso
funcional..., satisfactoria debido a la naturaleza funcional
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