Page 1351 - Anatema - Neal Stephenson
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atuendo formal de Ati, despertó en mí todo tipo de viejos
hábitos y convenciones sociales que desde hacía tiempo
descansaban en el fondo de mi mente.
—Antes brindábamos por el recuerdo de fra Jad y todos
los demás muertos —le dije, cuando hizo una pausa en la
comida y fue a tomar el vaso.
Asintió rápidamente, alzó la copa y dijo:
—Muy bien. Por nuestros camaradas que se han ido. —
«Sí, yo también lo sé.»
—¿Soy el único que sufre de extrañas secuelas
neurológicas? —preguntó Arsibalt, un poco alterado.
—¿Quieres decir daños cerebrales? —preguntó Jesry con
untuosidad.
—Eso depende de si resultan ser tan permanentes como
lo que te afecta a ti —respondió Arsibalt.
—Algunos de mis recuerdos son un poco vagos —
comentó Lio.
Sammann se aclaró la garganta y le miró con seriedad.
—Pero, cuanto más despierto estoy, más coherentes me
parecen —añadió Lio.
Sammann volvió a concentrarse en la comida.
Jules Verne Durand apareció, observó la escena y sonrió.
—¡Ah! —exclamó—. Cuando os vi a los cinco, con
vuestros trajes espaciales, intentando respirar como peces
fuera del agua, en el observatorio, temí no volver a ver
nunca una escena como ésta.
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