Page 251 - Anatema - Neal Stephenson
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—He estado trabajando en alguien que tiene un nervio
pinzado debido a una mala postura —dijo—. Lo
comentaba por el cismex con mi maestro… sin imágenes,
sólo la voz. Mantuvimos una larga conversación sobre ese
nervio y los músculos y ligamentos que lo rodean, y sobre
cómo debía manipularlos para aliviar el problema, y de
pronto me chocó lo raro de la situación: los dos allí,
comentando esa imagen, ese modelo del cuerpo de otra
persona que estaba en su mente y en mi mente pero…
—Y aparentemente en un tercer lugar —propuse—, un
lugar compartido.
—Eso parecía. Me inquietó durante un tiempo, pero
luego me lo saqué de la cabeza porque pensé que me
estaba obsesionando.
—Bien, esa situación ha estado inquietando a gente
desde Cnoüs, y este lugar es como un asilo para gente que
no puede dejar de pensar en ella —dije—. No es para todo
el mundo, pero es inofensivo.
—Al menos, desde el Tercer Saqueo —dijo Rosk.
Que lo dijese con tanta inocencia hizo que sonase diez
veces más descortés de lo que era. Vi que Cord se ponía
roja y supuse que después de la cena hablaría con él. Era
dudoso que comprendiese realmente por qué había sido
un comentario tan horroroso.
La gente nos mandaba callar porque habíamos llegado a
la parte del auto donde los nuevos se presentaban ante la
mesa principal.
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