Page 738 - Anatema - Neal Stephenson
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Empujé con el codo. La nieve se desplazó un poco y
formó una cavidad frente a mi cara… aire para un minuto.
Lo que era más importante, me impidió sufrir un ataque
de pánico y me permitió abrir los ojos. Había una tenue
luz azul grisácea. Oía a Arsibalt decir: «¡Suficiente para
leer!» A Lio, responder: «Tendría que habérseme ocurrido
traer un libro.»
Por alguna razón, no seguía cayendo al interior de la
grieta. Todavía. Y no me parecía que hubiese caído hasta
muy al fondo. Algo había detenido mi caída. Supuse que
el banco había quedado encajado de lado entre las paredes
de la grieta y yo había caído encima… con mucha fuerza.
Dediqué un momento a agitar los dedos de los pies y los
tobillos, simplemente para comprobar que no me hubiese
roto la columna. Me habría encantado palparme con las
manos, pero una la tenía inmovilizada a un lado, y la otra,
la que había colocado sobre la cara, rodeada de nieve. Esta
última pude moverla hacia abajo. Encontré la cremallera
de mi bolsillo superior y la abrí. Luego me acerqué la
mano a la cara y me quité el guante con los dientes. Metí
la mano desnuda en el bolsillo abierto y saqué la esfera.
Las esferas no tienen controles. Reconocen gestos. Les
hablas con las manos. Tenía la mano un poco rígida pero
pude realizar el gesto de giro que hacía que la esfera
creciese. Me dio miedo porque la esfera me estaba
privando del suministro de aire, llenando el hueco de
delante de mi cara y presionándome el pecho. Pero tenía
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