Page 747 - Anatema - Neal Stephenson
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situado a un par de millas de distancia, y el suelo estaba
negro y liso de tantas ruedas y orugas que habían pasado
por allí. Nos encontrábamos en el camino del convoy
militar. Allí no había que preocuparse de las grietas. Así
que Brajj se había ido. No volví a verle.
Laro estaba frenético por salir. Quizá llevase así mucho
tiempo. Me preocupó que se fuese a hacer daño
resistiéndose. Inflé la esfera hasta que no pudo moverse.
Luego me arrodillé a su lado, le miré a los ojos e intenté
razonar con él. Resultó tremendamente difícil. Conocía a
algunos, como Tulia, que lo hacían sin esfuerzo… o al
menos que hacían que así pareciese. Yul se hubiese
limitado a gritarle a la cara, imponiéndole su
personalidad. Pero eso no me resultaba fácil.
Quería saber dónde estaba Dag. Le dije que Dag había
muerto, lo que no le tranquilizó… pero no podía mentirle
y estaba demasiado cansado para pensar en un plan mejor.
El sonido de los motores atravesó el aire quieto y frío.
Llegaba de lo alto del valle. Hacia nosotros venía un
pequeño convoy de transbores militares… separado de la
inmensa procesión para regresar y hacer algún recado en
el puerto.
Cuando estuvieron cerca para oírnos, Laro se había
tranquilizado, si los sollozos desesperados e
incontrolables son estar tranquilo. Yo relajé la esfera,
deshice el cordón y le liberé, para luego guardarlo todo en
mis bolsillos.
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