Page 751 - Anatema - Neal Stephenson
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así era en efecto. O quizá que parecía un montón de hierba
arrancada, que también. Finalmente recordé que me
encontraba extramuros, donde el antiguo significado de
«escarificadora» se había olvidado hacía miles de años y la
palabra se había convertido en un tópico sin un significado
concreto.
No podía explicarle nada de eso al extraño, así que me
quedé sentado riendo tontamente —lo que hizo que me
doliesen las costillas—, con la esperanza de que no se
sintiese agraviado y no me pegase. Pero se mostró
paciente. Incluso parecía algo triste de contemplar a
alguien en un estado tan patético. Lo que fue una suerte,
ya que era un hombre muy corpulento y podría haberme
dado unas buenas tortas.
Lo cual me dio una idea que acabó con la risita.
—Eh —dije—, ¿tienes ropa de sobra? Te la compro.
—Necesitas ropa limpia —dijo el desconocido, lo que me
provocó de nuevo la risa tonta.
De vez en cuando me olfateaba. Sabía que olía fatal, pero
no podía ponerme el paño.
—Tengo más ropa de la que necesito y estaré encantado
de dejarte —dijo.
Hablaba de una forma extraña. Los seculares semicultos
iban a las tiendas a comprar cartas prefabricadas, impresas
a máquina en papel grueso e ilustradas con imágenes, que
mandaban como detalle o felicitaciones. Se escribían en un
lenguaje artificial que ya nadie usaba… excepto el tipo que
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