Page 743 - Anatema - Neal Stephenson
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trataba del banco, encajado en ángulo entre las paredes de
la grieta como un palo entre las mandíbulas de un
monstruo. Cuando retiré mi peso, se movió y un momento
más tarde cayó otros diez pies antes de volver a quedarse
encajado. Brajj había anclado su extremo del cordón al
asidor, clavado en el hielo, así que no lo perdimos. Pude
salir de la grieta expandiendo la esfera, que me elevó a
medida que se inflaba, mientras mantenía el cordón
alrededor de la mano por si me caía. Una vez fuera,
duplicamos el anclaje clavando mi pico improvisado, al
que también atamos el cordón.
Durante un rato pudimos subir cuerda acortando el
cordón (una aplicación simple del Trinquete de Sante
Ablavan), pero a los pocos minutos se quedó sin reservas
de energía. Si lo dejaba un tiempo al sol se volvería a
cargar, pero no teníamos tiempo. En cualquier caso, no
podía almacenar mucha. Por tanto, Brajj y yo tiramos de la
cuerda usando la potencia de los músculos. Fue mucho
más fácil cuando sacamos el banco a la superficie. Un
momento más tarde vimos el cadáver de Laro surgiendo
del montón de nieve que se había acumulado en el fondo.
La cuerda que subía tras él no tenía más de diez pies de
longitud y acababa en un nudo roto. Había resistido bien
para arrastrarnos a Laro, el banco y a mí, pero
seguramente había cedido con el tirón del banco al
detenerse conmigo encima. Después Dag había caído
hasta el mismísimo fondo de la grieta y se había hundido
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